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    Catha: “Me gusta atender a los hombres. Soy machista”

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    OM@R ZG
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    Catha: “Me gusta atender a los hombres. Soy machista”

    Mensaje por OM@R ZG el Miér 17 Nov 2010, 00:27



    La prueba semanal está relacionada con las manías y, a pesar de su complejidad, es de esas que dan bastante juego. Aunque más me está gustando esa misión secreta encargada por el olivo bonsai a Patricia. Recordemos que el olivo grande (ese cachondo que cuando la concursante hablaba en la gala de ‘Pocahontas’ tuvo el acierto de improvisar la genial respuesta: “Soy un árbol, no voy mucho al cine”) encargó a Patricia que buscase un olivo pequeño dentro de la casa. Este tenía una misión para ella a cambio de una recompensa desconocida. La misión consiste en no dejar a nadie dormir la siesta, manías de Gran Hermano.Luego contaré las hilarantes consecuencias de esa misión tan genialmente llevada a cabo por Patricia, que tuvo el valor de decir cuando le era comunicada que lo conseguiría sin problemas porque en su vida normal ya lo hace sin que nadie se lo pida. Pero antes de eso quiero contar ciertas manías propias, algunas de las cuales afectan a habitantes de la casa de Guadalix. En la casa 1, aparte de Patricia y su olivo, hay una concursante que destaca poco pero cuando lo hace no hace sino aumentar la manía que este gato le está cogiendo. Me refiero a Catha, autodefinida como machista, lo cual ya de partida me da bastante manía.Resulta que Catha y Marta acostumbran a reunirse por las noches con el fin de destacar lo muy trabajadoras que son ellas y lo profundamente vagos que son algunos de los otros, excluyendo siempre de su crítica a Yago y Joaquín. Son conversaciones de cara a la galería, cuyo fin es el de la pura y dura intoxicación de la audiencia. Lo tengo muy claro, estas dos concursantes hablan con lengua de serpiente como decía aquella canción de Javier Krahe (“¡Por Manitú! ¡Por Manitú!”). Y este cuervo ingenuo… perdón, gato ingenuo, no se traga que hablen con naturalidad de forma tan ordenada de lo malos que son los demás sin tener interés en transmitir esa información, sea o no cierta.A decir verdad, no creo que sea mucho más trabajadora Catha que Terry, por ejemplo. Aún menos que Chari, a la que veo muchas más veces barriendo o fregando el suelo que a la venezolana. Caso aparte merece el análisis de Jhota, el cual gusta de no dar palo al agua, lo cual esta semana tiene como privilegio al haber sido elegido por sus propios compañeros para llevar el gorro del comodín. Pero lo más molesto no es que hablen para las cámaras, ni que esté más o menos justificada la crítica, sino lo injusto de excluir de la misma a ciertos compañeros por el simple hecho de pertenecer a su propio grupo, ese que teóricamente no existe según ellos. Catha se descubre a sí misma cuando acusa a los otros de hacer grupos pero a la primera de cambio habla de “nosotros” y “vosotros”. Teoría y práctica de grupos, vamos.Lo peor de esas distinciones entre “nosotros” (mi grupo) y “vosotros” (el otro grupo) es la forma en que lo argumenta Catha, consciente de lo injusto que resulta exigir una cosa a unos y otra distinta a Yago, tan vago como Jhota pero sin gorro de bufón que lo justifique. Es un ejemplo que la propia concursante utiliza en su horripilante discurso: “Yago no hace nada. Si cocina, cocina él, se lava su plato él, no hace su cama. Y no le toco porque me hace reír. Y es que a mí… me gusta atender a los hombres. Soy machista”. Ahí es nada, ella dice que le gusta atender a los hombres y por eso deja que Yago no haga nada y hasta le ríe las gracias de forma tan forzada y exagerada que llega a dar vergüenza ajena.Sin entrar a valorar el fondo (lo cual me da una pereza insondable), algo falla en su argumento. Diría que más bien le gusta servir a los hombres que le gustan. Dicho así me lo empiezo a creer, más que nada por el pequeño detalle de que Jhota también es un hombre, al que no parece estar tan dispuesta y encantada de servir. Que una mujer en el siglo XXI diga una cosa como esa resulta a todas luces ofensivo. Aún más lo es en este caso concreto, dado que Yago no para de hacer desprecios a Catha. El gallego y Joaquín desconfían de la fidelidad que esta pueda tener con su pacto, y le llegan a afear que nominase distinto (Yago, Joaquín y Marta nominaron a Terry y Patricia, mientras Catha lo hacía a Terry y Chari).La cosa alcanza el extremo de que Joaquín advierta a Marta de lo inconveniente que puede ser su relación con Catha. Si esto hacen con los amigos no me quiero imaginar de lo que serán capaces con sus enemigos. Si en algo estoy de acuerdo con Catha es en su crítica a Terry por acusar a los del otro grupo de tener miedo a Yago y por eso no le nominan, cuando ella tampoco lo hace. “Yo lo dije en el ‘confe’, no le nomino porque me aporta otras cosas”, dice Catha. Pues bien, yo solo les he visto discutir, especialmente desde que llegaron a la casa sin color y empezaron por disputarse la cama (si podemos llamar así a los nichos de todos conocidos). Dicho lo cual, me parece que hay razones más que suficientes para pedir a la audiencia votante la expulsión de Catha.Está visto que no solo tienen las manías asignadas en la prueba (arruga fobia, fobia al suelo, perfeccionista, etc.) sino también las suyas propias. Por lo visto, Marcelo tiene manía a que le toquen el culo, particularmente si lo hace un chico. El viernes en el jacuzzi, Dámaso (ex cantante de copla que se promociona ahora como intérprete de otros géneros, abrazando el pop de improviso) rozó (su versión) o tocó de plano (versión del tocado) el culo del ‘malaguita’, lo cual no sentó muy bien a este. Me pregunto si le hubiera sentado igual de mal que lo hiciese una chica, especialmente una que estuviera de buen ver. Pero los problemas de Marcelo con Dámaso no acaban ahí.Ayer domingo Dámaso registraba la maleta de mano de Marcelo. Supuestamente lo hacía buscando su peine perdido, lo cual resulta bastante extraño teniendo en cuenta que ese equipaje estaba guardado y nada podía hacer pensar que un peine extraviado había podido llegar hasta ahí. Como le dijo Marcelo, bien podría haber preguntado o pedido a su dueño que lo comprobase, en lugar de andar metiendo mano en efectos personales de los demás. No sé qué podía buscar el cantante (¡juas!) entre las cosas de Marcelo, si bien puede que simplemente quisiera llamar su atención y protagonizar el numerito posterior consistente en decirle que se iba a apartar de él porque todo esto puede estarle perjudicando en el concurso.Llamadme desconfiado (o hasta paranoico) pero cada día me creo menos a Dámaso. Habiendo sido uno de los concursantes que más habían hecho cambiar mi opinión para mejor, la historia esta de su identidad sexual me cansa y hace desconfiar a partes iguales. Demos un repaso a la misma de forma somera. Primero se declara bisexual, y asegura que pensaba decirlo más adelante. De forma que entró con un plan definido sobre en qué momento destapar su supuesta bisexualidad. Pocos días más tarde, elige a Marcelo para confiarle algo que en nada de tiempo sabía ya toda la casa. Ya no era bisexual sino homosexual, aunque esto era expresado con ciertas dudas. Las palabras exactas de Dámaso fueron estas: “Creo que soy gay”.No concuerda demasiado ese “creo” con parte de la conversación posterior, en la cual Marcelo le pregunta si ha tenido relaciones sexuales con algún chico y responde que sí, y además fueron satisfactorias. Aceptemos que Dámaso se encuentra en plena duda sobre su identidad sexual, algo nada extraño teniendo en cuenta su edad. Por tanto, bien puede haber andado probando sin llegar a definirse, y de ahí su “creo que soy gay”. Pero claro, la audiencia de Gran Hermano tiene memoria, y cuando esta falla siempre se puede uno remitir a los vídeos. Y Dámaso el viernes sale con una nueva actualización del culebrón en que ha convertido algo tan simple y poco trascendente como su identidad sexual. Ahora resulta que es “muy gay”.“Soy un gay muy gay”, dice Dámaso en el dormitorio, poco antes de lanzar unos cuantos piropos al ‘malaguita’. De bisexual a muy gay, pasando por la duda del “creo”, el viaje sexual de este concursante está siendo tan errático como cansino. Alguien debería explicarle que a muchos nos da igual lo que sea, que se está arrogando con el papel del primer gay declarado en el programa pero no es cierto (al menos Arturo, de GH 7, también lo fue), que se preocupe de vivir la vida y deje de aprovechar el tirón del ex seminarista cantante de copla y afiliado a la sección juvenil de un partido conservador haciendo outing en la casa de Guadalix. Del seminario ya renegó hace tiempo, ahora se pasa de la copla al pop, solo le falta hacerse troskista. Cualquier cosa con tal de llamar la atención, me temo.Una de las ventajas de la salida de Catha sería el cambio de casa que protagonizaría Eduardo, si debemos hacer caso a los resultados de la encuesta, bastante cercanos a los porcentajes oficiales ciegos dados anoche en el debate. Estos fueron los siguientes: 42′4, 35′4, 12′4 y 9′8 por ciento. Las diferencias son escasas entre los dos primeros, lo cual me hace pensar que tanto Catha como Eduardo podrían salir de la casa el próximo jueves. No sé cuál es el pecado del informático, salvo haber simpatizado con Julia y estar agradecido a esta concursante por ser la única (junto a Rubén, si acaso) que se molestaba en aclararle cosas de muchas conversaciones en que su discapacidad auditiva le hace perderse.Eduardo es un tío con principios, trabajador abnegado que pone su hiperactividad al servicio de la comunidad, ya sea cocinando, fregando la vajilla o haciendo cualquier otra tarea útil. Además, es divertido, respetuoso, testarudo y sensible. Su llanto en el ‘confe’, creo que provocado a partes iguales por la ausencia de Julia y porque echa de menos a su novia, muestran su cara más humana. Sus discusiones suelen estar fundamentadas, aunque a veces se equivoque, como cuando se obstina en pedir explicaciones a Rubén por su nominación del jueves.En la bronca con Laura durante la gala también se nos mostró el Edu auténtico, capaz de decirle a la parleña que le cae mal. Las verdades ofenden en muchas ocasiones, por lo cual no siempre es conveniente decir lo que se piensa. Pero esa vez casi estuvo obligado por la manía de esa compañera tan amiga de poner contra las cuerdas a los demás, demandando algo imposible. Marcelo no le puede dar lo que ella espera, espantado tras los reproches y por haberle pedido explicaciones sin estar en situación de hacerlo. Tampoco le hace feliz a Laura que Eduardo no la soporte, pero así es la vida.Lo más divertido de esa discusión fue cuando Edu hace referencia a esa prenda interior de color rojo que Laura porta de forma visible en cada gala. Siempre me ha parecido una ridiculez ese gesto, repetido en diversas ocasiones por otros protagonistas anteriores. Baberos, braguitas y otras prendas son exhibidas por concursantes para demostrar que no se olvidan de hijos, sobrinos o similar. En este caso se trata de un calzoncillo del sobrino de Laura, aquel a quien su tía llama el ‘cagapoquino’. Es gracioso porque este gato tiene un amigo al que todos llaman ‘cagapoquito’, y cuando un día quise inquirir la razón de tal apodo tuve la respuesta que cabía esperar: “Es que cago poco”.Pues bien, Eduardo creyó que el calzoncillo sería de Samu, involuntario protagonista de esta historia al ser el novio de Laura cuando esta entró en el concurso. Ahora no está la cosa tan clara porque cuando ella quiere aclarar que la prenda no es de quien piensa Edu (muy apretado iría el pobre) se le escapa una declaración inequívoca de su poca decisión a continuar la relación, o quizá la decisión firme de acabar con la misma. Laura dice: “No hables de mi novio, o mi ex novio, o lo que sea”, repitiendo después la duda, por si no había quedado suficientemente claro: “Mi pareja, o lo que sea”. Lo que sea, me temo.Y lo de Patricia en la tarde-noche del pasado sábado fue uno de los momentos más hilarantes en lo que llevamos de edición. Lástima que el vídeo del resumen no recogiera de forma más extensa este episodio. Como he contado al principio, la misión del olivo consiste en no dejar dormir la siesta a nadie, lo cual se ha tomado completamente en serio. Patricia ha llegado a prometer su tableta de chocolate para quien no se duerma y juegue con ella, por ejemplo. Los demás no saben nada de la misión, tan celosamente llevada a cabo por Patricia. En pocas horas llegó a desquiciar a todos. “Como te duermas te voy a meter el plumero por el culo”, le dice Patricia a Jhota. Terry avisa de que le está desquiciando y de tal forma terminó, gritando decenas de veces el nombre de Patri, después de que esta hubiera hecho lo mismo con el de Jhota. Yago tampoco puede más y le dice sin ambages: “Deja de hacer el papel ese de retrasada que haces, que no se lo cree nadie. No respetas y eres una pesada”. La respuesta de Patricia es exasperantemente serena: “Yago, te estás pasando”.A ella no le afecta nada, ni que Yago la amenace con no dejarla dormir, ni la advertencia de Marta sobre lo mal que se verá su actitud en la calle. Patricia da entonces una pista: “No, al final no lo verán mal”. En ese momento no lo pillan, aunque ayer domingo Jhota decía que en algún momento había pensado si no sería una misión que le había encargado el ’súper’, pero no parece que triunfase esa tesis y han terminado aceptando las explicaciones de Patricia. La concursante simula estar en tratamiento por los nervios generados tras dos semanas de estar nominada, tomando las píldoras anticonceptivas delante de sus compañeros haciéndolas pasar por tranquilizantes. Me parto.Por ciertos

    Hoy tengo colección de frases bastardas. Dos son de Marta, voy con la primera: “Tenía la sangre a 200 grados Farenheit”, dice la gallega. O sea, algo más de 90 grados Centígrados. Queda muy cool lo de Farenheit, pero no olvide que también puede decir Celsius, mucho menos común que Centígrados. La otra de Marta: “Son palabras trasgiversadas“. Puestos a innovar en el idioma yo crearía el término trasgiversales, que vendría a ser tergiversar de forma transversal. O sea. Y la última es de Laura, y es mi favorita (la frase ‘favo’, que diría Julia): “Le tengo entre ceja y espalda”. A ella le falla un poco el conocimiento, quizá porque se ocupa de lo que tiene entre pecho y cejas más de lo que hay encima de estas.En la casa 1 hacen todo tipo de conjeturas sobre qué habrá pasado con Julio y Flor. La madrugada del sábado, Terry y Jhota llegaban a la conclusión de que debían estar ocultos en la casa 2 e intentaban que Chari se comprometiera a registrar todo, incluyendo armarios y maletas, en busca de esos dos ex concursantes. Están convencidos de que es parte de una misión y tendrán recompensa si los encuentran. Patricia también parecía bastante convencida y Chari era la única que lo dudaba, al confiar ciegamente en la palabra de su novio. No quiero pensar en la que se puede armar si al final se deciden a ejecutar el plan y Chari llega a la casa 2 decidida a revisar armarios.Anoche le dieron una hora sin cámaras a Rubén y Chari. La voz del ’súper’ les anunciaba por separado que tenían un rato para prepararse y les llamaría luego. Pero ambos estaban ya preparados, esperando los quince minutos diarios en que Chari puede pasar a la otra casa. A esta le había estado peinando Marta durante mucho rato, y llevaba varias horas dispuesta. Cuando le anuncian que el encuentro será distinto del esperado, algo deseado por ella pues ya se había quejado porque los quince minutos no dan para nada, Chari sale del ‘confe’ y tras contar a sus compañeros que tiene hora sin cámaras decide invertir bien ese rato de espera. “Me lavaré un poco”, dice la gaditana. No me negaréis que a todos nos vino a la mente la imagen del bidé. La realidad es lo que tiene.

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